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En Venecia, del argentino Jorge Áacame (Presernovo Gledalisce, Eslovenia; dirección de Omar Viale), La Gringa, vieja matrona ciega de un burdel, sueña con ir a Venecia antes de morir y encontrarse allí con Giácomo, un amante de juventud que le había ofrecido llevarla a esa ciudad. Las pupilas que viven con ella, sin fondos para viajar, aprovechándose de su ceguera, le hacen creer que van todas a un aeropuerto, toman un avión, llegan a Venecia y recorren en góndola sus canales. El engaño, gracias al poder de los sentimientos humanos, se torna realidad: en el patio de la casa, convertido en ilusoria Venecia, aparece Giácomo, se encuentra con La Gringa y baila con ella, justamente antes de su muerte. La comedia, cuyas situaciones por sí habrían ocasionado risa, se montó en tono caricaturesco; acostumbrado a la frivolidad de lo que veía, el espectador recibía con incertidumbre las escenas serias o emotivas.
En Defensa de Sancho Panza (Plural Multimedia y Ocio, Madrid; dirección de Carlos Zabala y Fernando Bernúes), del célebre Fernando Fernán Gómez, la actuación brillante de Juan Manuel Cifuentes, como Sancho, hizo que en ningún instante decayera la atención durante el soliloquio de más de una hora en el cual el actor encarna también a Don Quijote y a otros personajes de la novela. A veces el actor se sale del papel para dirigirse a miembros del público a quienes confunde con Rocinante o el Rucio; el acto no funciona porque al principio Sancho se dirige a la audiencia como si ésta fuera un tribunal que lo está juzgando, y al confundir a dos miembros de la ilustre concurrencia con las bestias, se rompe el encanto y se pierde de vista el papel de jueces que deben hacer los que oyen el testimonio del escudero.
By the Hand of the Father ( About Productions, Los Angeles; guión de Theresa Chávez, Eric Gutiérrez y Rose Portillo) mezcla música, proyecciones y diálogo para contar la historia de la inmigración mexicana. Son los hijos (varón y hembra) los que narran el devenir de la familia en los Estados Unidos a partir de las duras experiencias del padre: el primero en llegar de ?el otro lado?. Lo más sobresaliente es la música de Alejandro Escobedo. La pieza trata los manidos temas de la tradición, la discriminación, el batallar de los padres inmigrantes pobres para que sus hijos sean más que ellos, etc. Falta acción dramática; las historias nunca pasan de ser pura narración; las proyecciones son estáticas y poco sugerentes.
El admirable trabajo de Vivian Acosta en el monólogo La virgen triste, de Elizabeth Mena (Galiano 108-Celcit, Madrid; dirección de José González;), se recordará como uno de los mejores momentos del Festival. Interpreta, intercambiando los papeles, a una vieja que se comunica con los espíritus y a Juana Borrero (poeta y pintora cubana de fines del siglo XIX, que murió en Key West a los 18 años de edad). Al escenario oscuro llega la vieja arrastrando un baúl; poco a poco va encendiendo velas que se alinean al frente del proscenio o alumbran la escena desde un candelabro que la actriz mueve para crear diversos efectos visuales. La vieja se comunica con Juana y la hace aparecer. El texto recrea las pasiones de esta alma atormentada por sus amores por Julián del Casal y Carlos Pío Uhrbach, y expone sus ideas sobre el amor, la virginidad, la patria, etc. Las transiciones de un personaje a otro son rápidas: la actriz cambia la voz y se transforma como poseída por los espíritus de los seres que interpreta. En esto Vivian Acosta muestra haber llegado al dominio de la técnica que utiliza en su trabajo escénico, siguiendo las enseñanzas de Tomás González, quien ha desarrollado un método de actuación y entrenamiento que depende de la conciencia acrecentada. La figura enigmática de Juana Borrero es elevada a un plano mítico donde lo racional y concreto es trascendido por la extremada espiritualidad y el carácter ritual del espectáculo.
Muy novedosa fue la proyección del filme mexicano silente El automóvil gris, animada por las voces de tres actores y musicalizada por un pianista, al estilo tradicional japonés Benshi. La presentación (del Teatro de ciertos Habitantes, México; dirección de Claudio Valdés Kuri) tenía un guión creado por los propios actores, imaginando lo que los personajes decían, tras consultar archivos de la época donde se documentaba la actividad de una banda de ladrones que aterrorizaba la sociedad mexicana en 1915, y que, apresados, recibieron la pena de muerte. Con este encantador espectáculo concluyó el Festival del 2003.
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Luis González-Cruz, poeta, crítico literario y de teatro, y narrador cubano, es autor de numerosos libros, el último de los cuales es la novela Olorún´s Rainbow. Anatomy of a Cuban Dreamer. |
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