Sabina Texido
Extrañaciones
a
Ernesto Villalón, poeta loco
Mírate, poeta.
Tus fantasmas me son tan familiares.
Tus horas de escribir
las calles mudas del amanecer
distintas las manos
pero el poema es
y por alguna extraña razón
o por la común historia te conozco.
Ah, poeta
dónde están las calles habaneras
tantas veces caminadas
la quinta de los molinos misteriosa y amada:
cuánto árbol te ha visto sonreír a las estrellas
dónde tu sabiduría
por qué la cruel locura
y la cama de hospital son ahora tu refugio...
hemos tropezado ignorando
que por alguna extraña razón
nos conocemos desde el polvo
por una común historia
por un nombre común
que tiene el sabor perfecto del futuro
y que nos hace únicos, poeta, esenciales.
2001, con la
noticia
Ciudad
Habana, la hermosa
Nuevo fuego amanece
cada día
en la canción de amor
en tus calles húmedas por los secretos de los duendes.
Secular esta luna se acostumbró con tus recodos
y la yagruma suicida toca la blanca sábana colgando del balcón.
Trasciende el olor de los fantasmas en la casa de Sophía
mientras ella busca a Víctor por los corredores,
lo llama hacia la buhardilla cómplice,
pero va encontrando siempre el mismo rostro escarmentado
del Alejo que después la poseería sin remedio...
Cada día
tú, geometría imperfecta, hermosa,
regalas tu elegancia loca y añejada
para las rondas de los trovadores
para los santos y las señas de augustos piratas
que se desvanecen con el alba
y entretejes los sueños del balcón de eterna serenata
para que Lezama y Hemingway
se declaren locos célebres
cada día.
Pasan carruajes de rocío sobre tus adoquines fuertes
se lleva el aire los susurros y viene la noche
jinete de la suerte de vivir en tí aunque sea unas
horas
porque entre tus senos turgentes hay un lugar famoso
donde los gatos se hacen el amor y las sombras
eternas sombras
se retiran a dejarnos la vigilia de la ceiba.
Allí tu nombre va creciendo y toma una extraña ortografía
y nace entre tus piernas desde la escarcha del tiempo
tu pasado oculto, tus venas abiertas a la primavera.
Pero lo indecible está en el poema
y tu sabor y tu piel son todo nuestros
como nosotros de tí
surgidos de tu sol y de tus aguas
eternamente hermosa idolatrada ciudad
en aquestos libros emplovados
conocida
como Villa de San Cristóbal de La Habana
desde siempre y para siempre
símbolo y sonrisa de la vida nueva.
La Habana Vieja, junio 1981
Habanera
En todos los zaguanes hay un duende dormido.
Al anochecer,
cuando se abran las ventanas
y el viento acaricie las picualas,
cuando el aroma se extienda hasta el último rincón,
el duende de mi puerta desperezará su anclaje
y batirán las alas
sueños cautivos.
Será entonces la imagen
el encuentro
y sólo bastará cerrar los ojos para conjurar hechizos;
pero el tiempo es ajeno a nuestro inútil ruego
y tendremos que esperar el milagro de la luna
para despertar los duendes.
1985
Patria
¿Dónde fue que te vi por última vez?
En los anillos de agua del lago ajeno,
o sobre el pecho de un transeúnte
desnuda y soñando libertades...
Te vi, creo, en los ojos de mis nietos sin
besar;
en la calle donde escribí el primer verso,
en el libro viejo y desgarrado de la Edad
que sobrevivió el avión y los inviernos.
Te traigo a cuestas, como una cruz,
como una lágrima de tierra
como un beso.
A cuestas, como un fardo inefable
entrañablemente tierno;
Y estás hecha de pedazos de papel, cartas, imágenes
Estás hecha de tiempo.
Cien años hace que naciste tibia única guerrera amante
Suave firme loca sabia dulce eterna mía
Y no recuerdo
Si te vi la última vez en mi nostalgia
En mi esperanza
o en mi patio.
Marzo, 2002
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Sabina Texidó:
Cantante, poetisa, traductora e intérprete, estudió danza en Cuba, Vive en Michigan donde ha abierto un pequeño café cubano que ella
anima dando clases de bailes cubanos. Tiene un libro de poemas de próxima
aparición.