Â¿Quiénes somos?

  

Cuando en marzo de 1982 fundé Linden Lane Magazine con
Heberto Padilla, no tenía la menor idea cómo se hacía un
tabloide, y menos, cómo se diseñaba.  Por suerte, Heberto me
dejó hacer y deshacer a mi antojo, mientras colaboraba en cosas
tan importantes en aquel primer número como la idea general del
diseño (que en su cabeza sí estaba clara, con letras y todo),
hasta la labor de recoger en una agencia de diseño de New York
las que en lo adelante serían nuestras letras de portada.  Incluso, la
escogida por él aparecía en muchos de los carteles de los
comercios de Princeton, donde vivíamos desde 1981.  Pero fui yo
la que bauticé al magazine con el nombre de nuestra calle, porque
me gustaba el mensaje romántico implícito en la traducción de
aquel "Caminito de tilos".  Precisamente justo frente a nuestra casa
crecía uno de esos tilos, con hojitas de corazones.

En lo esencial fue un trabajo de aprendizaje desde la mesa de mi
cocina (y por ahí conservo una foto de la ocasión), orientada a
ratos por Heberto, quien con ojo de diseñador, me obligaba a
ceñirme a un estilo sencillo y elegante, e insistía en que tomase
como referencia The New York Review of Books, el tabloide
literario más importante de este país, dirigido entonces y ahora
por su amigo Robert Silvers, una de las personas que más trabajó
en 1980 para lograr que el régimen de Fidel Castro permitiera a
Heberto abandonar la Isla.

Otra de las características a la que fuimos fieles fue la de publicar
solamente trabajos en su idioma original --no literatura traducida--,
salvo honrosas excepciones.

En esos primeros años, a petición mía, el escritor cubano
Reinaldo Arenas colaboró como asistente editorial, su trabajo
consistía en enviarnos materiales de otros autores, algo que
Heberto y yo apreciábamos mucho.  
Como directora de LLM me había propuesto crear un espacio
--no para los famosos, porque ésos ya tenían dónde
publicar--, sino para aquellos que vivían más bien el "el exilio
intelectual", que era obviamente la situación de la mayoría de los
escritores y artistas cubanos fuera de Cuba.
Soslayados por los grupos mayoritarios de snobs e izquierdistas, les
estaban negadas casi todas las oportunidades.  El "elitismo" de otras
tantas publicaciones, por su parte, hacía casi imposible la
sobrevivencia del escritor exiliado.

Pero no sólo Linden Lane Magazine acogió a los cubanos
(escritores y pintores), sino que se abrió a todos los
latinoamericanos que así lo desearan, pues viviendo fuera de sus
países eran de alguna forma "exiliados". Y todo artista, además,
parece serlo del resto de la humanidad, especialmente por esa
indiferencia del entorno hacia su obra.

A pesar de todos los tropiezos, la falda de dinero, las mudanzas (nos
cambiamos en tres ocasiones de estado, y un año estuvimos
residiendo en Madrid), "los caminos que se bifurcan" (para citar a
Borges), y finalmente la desaparición física de Heberto en el
2000, nuestro querido Linden Lane Magazine ha podido sobrevivir
una y otra vez a lo largo de estos veinte años.

Ahora, además de la edición impresa, comenzamos una nueva
etapa: Linden Lane Magazine también estará en el Internet,
dentro de la Web Site de La Casa Azul.  Y esto sólo ha sido
posible gracias a la labor noble, voluntaria y maravillosa de Carmen
Karin Aldrey, una pintora cubana que también escribe y que dirige
a su vez su propio magazine electrónico,
La Peregrina.

Le agradezco a Dios, y a Karin, por este regalo.  Y a ustedes,
queridos lectores, disfruten también de LLM.
                                                 
Gracias y bendiciones,
                                                 
Belkis Cuza Malé
                                                   
Directora


                                                  
Indice
"Mi Mamá", Ernesto Padilla, 1995,
caricatura de Belkis