Otra de las caracterÃsticas a la que fuimos fieles fue la de publicar solamente trabajos en su idioma original --no literatura traducida--, salvo honrosas excepciones.
Pero no sólo Linden Lane Magazine acogió a los cubanos (escritores y pintores), sino que se abrió a todos los latinoamericanos que asà lo desearan, pues viviendo fuera de sus paÃses eran de alguna forma "exiliados". Y todo artista, además, parece serlo del resto de la humanidad, especialmente por esa indiferencia del entorno hacia su obra.
A pesar de todos los tropiezos, la falda de dinero, las mudanzas (nos cambiamos en tres ocasiones de estado, y un año estuvimos residiendo en Madrid), "los caminos que se bifurcan" (para citar a Borges), y finalmente la desaparición fÃsica de Heberto en el 2000, nuestro querido Linden Lane Magazine ha podido sobrevivir una y otra vez a lo largo de estos veinte años.