| A José Corrales, muerto en Mayo 7 de 2002 en New York Olga Torres Ha muerto un amigo. Muchas veces no tenemos que relacionarnos con una persona más de 4 ó 5 veces para llamarle amigo. Me gustaba mucho José Corrales. Siempre que nos vimos intercambiamos sonrisas entre broma y broma. La alegría no tiene precio en estos días que vivimos por acá. Toda la tierra es una y qué importa dejar el cuerpo en un cementerio de Estados Unidos o en el de la isla donde naciste. Lo importante es que en vida, y como tantos otros escritores cubanos que no pertenecen a la izquierda aplaudida por las universidades norteamericanas, él no tuvo la divulgación de su obra que debió tener. Tampoco escribió poemas o piezas de teatro en inglés resaltando lo negativo de la vida del latino en USA. O de su propia descendencia cubana, para así poder publicar en el mercado norteamericano para hispanos o gente de color como nos dicen ahora. José tuvo sus amigas y amigos, unos cerca; otros a distancia, con sus silencios afectivos. ¿Vendrá alguna vez a investigar desde Cuba, una joven o un joven escritor, estas historias casi anónimas, cuando ninguno de nosotros exista? ¿Cesará la división entre los seres humanos y al menos habrá respeto para lo que desconocemos? Puedo escoger entre pensar que es triste la partida de un amigo talentoso, conocido sólo en su grupo; sin haber tenido el reconocimiento de todo su pueblo; o sencillamente, desearle a José donde se encuentre su alma ahora, (y que no sea en ese cuerpo yerto confundiéndose con la tierra), una feliz estancia y un futuro mágico y alegre. Nosotros te extrañamos. Te guardamos en el archivo de nuestro corazón, donde duermen todos los seres que hemos querido y ya no están aquí. _________________ Olga Torres, cubana residente en New Jersey, escribe cuentos y poemas. Indice |
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