Hermanas, Susana Weingast
Belkis Cuza Malé, Juego De Damas.
Prólogo de Pío E. Serrano. Cincinnati: Término Editorial.
Colección Los Libros de Las Cuatro Estaciones, 2002.
Maya Islas



 Que Pío Serrano haya presentado Juego de damas iniciando su
prefacio con una cita de la Ajmatova: "a los poetas no les sientan bien los
pecados", hizo que mi mente y cuerpo tomaran una posición vertical: iba
a conocer una historia con datos exactos, una visión de la experiencia
poética de Belkis Cuza Malé, que además de poema, se convertía
en un mapa de palabras que me describirían un espacio/tiempo, una
vivencia ajena a mis memorias, una ventana por donde mirar lo
desconocido.

  Nada podía hacerlo mejor que los poemas en sí. La voz del prólogo
no es la voz del que lee el poema como simple lector; quería descubrir
por mi misma, no sólo la historia, las anécdotas, pero también la
imagen, la técnica, el movimiento interno de esta poesía. La estructura
del libro es importante y por ahí empezamos para viajar a gusto: hay 32
poemas, divididos en tres partes: "Los fotogénicos", "Juego de damas",  
(que le da nombre al libro), y "La rueda".

   En los doce poemas que forman la sección de "Los fotogénicos",
encontramos, desde el principio, una historia formada de sensaciones;
una melancolía que tiene que ver con política, pero aún con ella, es
poesía: "una isla donde todos los vasos están rotos"; "ninguno está
seguro del otro, pero navegan".; "un hombre espera por ti, te sigue a
todas partes,"; "la sombra o el reflejo de alguien sobre la ventana."; "Y
cuando estás a punto de ser escuchado, de cometer una torpeza, una
ráfaga de aire te detiene un instante,"; "pero lo mas terrible es lo que
escriben, aquello que nadie se atreve a poner en su lengua."

   Es interesante notar que todas estas citas pertenecen a diferentes
poemas de esta primera parte del libro, ya que mi intención es hacer
notar cómo hay una corriente unificadora que expresa un ambiente
interior y exterior abarcando el comportamiento y experiencia de estos
seres que aparecen como los sujetos del poema. Debo aclarar que en
esta primera serie del libro encontramos también el diálogo intimista, no
sólo con  el sujeto al cual la poeta se dirige, pero también al lector. De
momento, el poema cambia su movimiento, frena, y ahí la poeta nos mira
y nos pregunta: "¿no les dice nada ese silencio? La segunda serie de
poemas: "Juego de damas", anida poemas más largos, como si al entrar
en el campo de la danza feminista, la poesía necesitara extenderse
como agua, llenar el libro, mojarnos.

   De esta serie de 14 poemas, el segundo poema: "Juego de Damas",
contiene en sí la esencia de esta exploración feminista, donde la
mujer/poeta observa un escenario con elementos de muerte. Aquí, a
niveles múltiples de exploración: el juego de palabras, donde el juego es
un juego, pero también es la vida, y las damas ya no son mas un juego
de damas, pero son mujeres convertidas en amantes, y en el secreto del
juego y más juego, la poeta dice en su discurso poético: "¿De dónde
viene este silencio?/ ¿Cuánto tiempo hace ya que no dices nada?/ Te
revuelves en tu sillón y fumas./¿ Y esas mujeres que se aferran a tu
cabello?/ ¿Y esas damas que te devoran,/ que beben de tu sangre,/que
gimen bajo tu aliento?"/* El juego de palabras entre el título y lo que
pasa en el poema nos da la última metáfora, la última analogía: "la
dama en Rojo se ha comido a la dama en Negro, o Viceversa." Brillante
acercamiento poético a la idea de que en cualquier juego, hay uno que
siempre gana. En estos poemas acerca de historias de mujeres, como yo
los llamaría, Belkis Cuza Malé explora toda una gama de situaciones:
la relación marido/mujer forma la tensión de lo que pasa. Ya la poeta
nos dice: "Una mujer se casa para siempre, /hasta con el cadáver de ese
hombre/con sus manías y con su amante,/con su tos y con sus
corbatas". En el poema: "La mujer fatal" encontramos a la mujer víctima,
no sólo de las expectativas sociales, pero también de los funestos
resultados de un matrimonio por conveniencia.

   Cuza Malé toma estos escenarios y nos los presenta como viñetas
vistas a través de su ojo y como testimonio del camino de una mujer.
Poesía de rango inunda este poema: "y paulatinamente se fue
quedando/sola, ella y la soledad, ella y un único armario, y ella y los
ganchos de pelo, ella y la araña del techo,". "Yo viví en su barrio" dice
la poeta, y eso nos ubica en  el oficio de testigo que adopta Belkis para
compartir unas circunstancias ajenas a su propia biografía.

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