Tres cuentos “franceses�
Luis Tornes Aguililla
Viaje con fotografÃa y maña.
Digamos la verdad : aquello no fue ni remotamente una caminata
por la Libertad que, iluso, yo imaginé como una marcha con
significado patriótico y polÃtico contra Nerón II.
El dÃa 27 de julio del 2002 a las cinco de la mañana en la
plazoleta del ayuntamiento de Saint-Jean-Pied-de-Port ( Francia)
éramos solamente diez cubanos de los quince comprometidos
desde hacÃa meses en subir los Pirineos para llegar hasta
Roncesvalles, en España.
Un amigo camagüeyano de Alemania, el Dr Herrero, me habÃa
dicho que él habÃa salido precisamente de Saint-Jean-Pied-de-
Port hasta Santiago de Compostela y quizá inspirado por su
hazaña, me puse a elucubrar de que si ya un camagüeyano
habÃa salido de allà a pie para un viaje tan largo, entonces
nosotros lo podÃamos imitar aunque fuera hasta Roncesvalles que
está muy cerca, como a treinta kilómetros a campo traviesa.
No sé por qué me imaginé que subir los Pirineos por ese lado
de la frontera serÃa un jamón. Me equivoqué.
De los diez cubanos presentes yo conocÃa bien solamente a tres, a
mi hermano Manolo, al "Manco del Espanto". Llamémosle asÃ
porque escribe bien, porque le echa miedo a la gente que le pasa
por el lado y porque deseo ahorrarle lÃos a su ya próximo regreso
a Cuba. También conozco a "La breve", asà la llamamos porque
a pesar de su juventud es una cubana que te manda a freir boniatos
en cuanto estima que se le está hablando demasiado. Con ella hay
que ser claro y breve y de ahà viene su mote ; desde Barcelona
vinieron seis y no doy sus nombres aquà porque son cubanos que
van regularmente a Barataria y no deseo buscarles problemas.
Y bueno., empezó a despuntar el dÃa y de momento llegaron tres
cubiches más que dijeron haber llegado el dÃa antes en el tren de
Bayona. Estos tres no habÃan dormido con nosotros en el camping
municipal sino en otro lugar que a estas alturas supongo sea el
hotelito del pueblo. Se conocÃan los tres.
Me llamó la atención que ninguno de ellos calzaba botas ni tenÃ
an mochilas sino unos zapatos de salir con brillito y una jabita
plástica cada uno con no sé qué adentro.
Nos habÃan saludado con cierta frialdad y uno de ellos meneaba
constantemente un palillito de dientes de un lado al otro de su boca.
Entonces Manolo me dice discretamente "¿ de dónde coño sale
esta gente.... ?, ¡ mÃrales las cadenas ! ".
Y, efectivamente, los tres tenÃan por lo menos dos cadenas de oro
enrolladas al pescuezo como si fueran un majá y nada de cadenita
discreta de bautizo, ¡ na !, aquello hedÃa a cadena de chulo
cubano .
Manolo le habÃa dicho al "Manco del Espanto" que se pusiera de
animador de la expedición y que esperarÃamos a que aclarara de
verdad para que la gente lo pudiera ver bien pues "El Manco del
Espanto" es un cubano negro como un totà y sólo se ve bien de
dÃa pero ---hablando en serio-- también le pedimos que fuera el
"animador" porque él estaba de paso por Europa y nos pareció
que era mejor que fuera él quien le hablara "en cubano" a los
cubanos. Además, a pesar de ser doctor en noséqué, "El
Manco", mientras habla, siempre escupe en el suelo cada treinta
segundos y ello le darÃa un toque auténtico y casi subversivo a
aquella reunión de cubanos huidos...
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