Ese orgullo, ese dolor, esa dignidad, se expresan finalmente en lo que yo llamarÃa el "manifiesto
de los marielitos", el capÃtulo "Status pending" (Al norte..., págs. 71-72), que concluye con
esta proclamación elemental y airada a un tiempo: "Pues sÃ, del Mariel somos; del mismo
Mariel. Y no somos nosotros solos. Y los que quedan, que están al venir para acá, aunque a
usted no le guste. (...) Y llegamos en botes. Y estuvimos en campos para refugiados. Y no
hablamos el idioma de ustedes. Y tenemos el status pending. Y no nos gustan las comidas de
ustedes. Y no nos vamos a ir."
Todo queda más claro cuando vemos que esas palabras están puestas en la página entre dos
columnas formadas por la palabra "Nada", la cual se va repitiendo en ambos márgenes a lo largo
del texto. Entre dos nadas, el emigrante siempre duda y se reafirma.
Miami Beach, septiembre de 2002
NOTAS:
1 La colección se inició hace algunos meses con la reedición de un libro de poemas de Belkis
Cuza Malé, Juego de damas. Según los planes de Espinosa DomÃnguez, su director, en la
colección se publicarán cuatro libros al año (uno por cada estación) y se dará preferencia
a obras que resulten difÃciles de encontrar en sus ediciones originales o anteriores. El poemario
de Cuza Malé, por ejemplo, habÃa sido impreso en Cuba en 1971, pero no llegó nunca a
distribuirse; según su propia autora, los ejemplares de esa edición fueron destruidos. Entre los
libros que se anuncian ahora en la mencionada colección, cabe destacar un tomo de narraciones
de Julián del Casal, Historias amargas, con selección e introducción de Arturo Arango y epÃ
logo de Gastón Baquero.
2 Correa Mujica nació en 1956 en Placetas, Cuba, y constituye uno de los más destacados
exponentes de la narrativa producida hasta hoy por los escritores que salieron de la isla durante el
éxodo marÃtimo del Mariel. Desde su llegada a Estados Unidos en 1980 ha residido en la
zona de Nueva Jersey, ha impartido clases en varias instituciones académicas de esa zona y
recientemente obtuvo el doctorado en Literatura Hispanoamericana en City University of New
York. La novela Al norte del infierno recibió el Premio Jesús Castellanos en el Festival de las
Artes de Miami en 1983 y fue prologada entonces por Reinaldo Arenas; dicha introducción se
reproduce en la presente edición. Aunque la colección "Los libros de las cuatro estaciones"
aparecerá normalmente dentro del marco de Término Editorial (empresa que dirige Roberto
Madrigal en Cininnati, Ohio), la nueva publicación de Al norte del infierno constituye una co-
edición de dicha editorial y de La Torre de Papel, otro meritorio plan de publicaciones que
dirige el poeta y novelista cubano Carlos DÃaz Barrios en Coral Gables, Florida.
3 Reinaldo Arenas: "Con el oleaje en la mirada", introducción de Al norte del infierno
(Término Editorial-La Torre de Papel, Denver, Colorado, 2002, página 9).
4 Uno de los recursos que el gobierno usó para desvirtuar la composición del éxodo fue la
de utilizar la palabra escoria para designar a los que manifestaban en aquellos dÃas sus deseos
de irse. Un individuo cualquiera lograba obtener el "tÃtulo" de escoria , por ejemplo, acudiendo
a una estación de policÃa y atribuyéndose presuntos delitos como el de ser homosexual, o
conductas que sà eran figuras delictivas punibles (hurtos, prostitución, proxenetismo, etc.),
pero que ellos no habÃan cometido realmente. Lo curioso es que, en aquellos dÃas, todas esas
autoacusaciones eran consideradas por el régimen como requisito aceptable y suficiente para
obtener el permiso de salida y poder llegar a los barcos del Mariel. Pero el gobierno necesitaba
desvirtuar aún más la imagen pública del éxodo; pocas semanas después de iniciarse el
tráfico de embarcaciones entre Mariel y Cayo Hueso, las autoridades comenzaron a forzar a
subirse a los barcos a cientos de criminales y dementes, sacándolos a la fuerza de diversas
instituciones penitenciarias y hospitales siquiátricos de todo el paÃs. Desde luego, esas
personas estaban aún menos preparadas que el resto para comprender el nuevo paÃs al que
llegaban y mucho menos para asimilarse a su sociedad; chocaron enseguida con las exigencias de
la nueva realidad, y pronto comenzaron a aparecer en la prensa mundial los crÃmenes que esas
personas estaban cometiendo en los Estados Unidos. Hay que aclarar, sin embargo, que los
criminales y los locos fueron una minorÃa entre los integrantes del éxodo: según cifras
oficiales del Servicio de Inmigración norteamericano, sólo llegaron a unos 3,000.
5 Reinaldo Arenas: �bidem, página 10.
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Reinaldo GarcÃa Ramos, poeta, ensayista cubano, forma parte de la Generación del Mariel,.
y fue co-editor de la revista de igual tÃtulo.

