Gloria Chávez. Depredadores de almas.
New York: White Owl Editions.


             Por Juan Carlos Beltrán




La obra me llegó de Nueva York, días antes de la Feria Internacional del Libro, donde
vio la luz pública en nuestro país. Se titula Depredadores de almas y es el quinto libro de
cuentos de la escritora colombiana Gloria Chávez Vásquez, oriunda del Quindío y
residente en Estados Unidos hace más de treinta años. Su carrera en este género se
inicia en 1971 con “Sor Orfelina�, trabajo galardonado en un concurso de El
Espectador. En 1977 publica su primer cuento en inglés, ?La luciérnaga y el espejo?. Al
año siguiente, “Sincronio, el ave fénix�, obtiene el premio del Círculo Literario
de Nueva York, trabajo que es destacado en Bogotá por el periódico El Tiempo.

Las termitas, su primer libro de cuentos, es editado en 1978, y a dicho título le siguen
Cuentos del Quindío, Akum, la magia de los sueños, Opus americanus y Depredadores
de almas, el actual. Esto señala la amplia tradición cuentística de la autora, campo que
predomina sobre otros géneros que también cultiva, como el ensayo y la prosa periodí
stica. En este último campo, donde ha tenido notorio desempeño en varios medios de
comunicación de Estados Unidos, obtuvo en 1990 el premio Emma por su excelencia
profesional, presea otorgada por primera vez a una mujer hispana.   Con estos datos deseo
resaltar la notable figuración de nuestra compatriota en el escenario neoyorquino, donde ha
tenido sus mayores éxitos. Lo cual, como es obvio, se convierte en motivo de orgullo para
el país. No todos los colombianos triunfan en el exterior, y al ocurrir este hecho, merece
ponderarse como un punto positivo para Colombia, en medio de tantos lunares que ponemos
en el ámbito internacional. En su caso, bien vale la pena exaltar su espíritu de estudio y
superación, que la elevó desde un nivel modesto, hace tres décadas, cuando iniciaba en
aquel país la dura vida del emigrante, hasta la conquista de su destacada posición actual
como profesora, escritora y periodista reconocida.
En 1970, Gloria Chávez Vásquez llegó al país norteamericano armada de un cartón
de bachillerato, de su firme vocación literaria y del propósito indeclinable de triunfar. Al
paso del tiempo, consiguió títulos de idoneidad en literatura americana e
hispanoamericana, en sicología y en cinematografía. Y comenzó a escribir sobre teatro
y temas culturales. Después se vinculó a varios periódicos y revistas como escritora de
opinión. Ha sobresalido por sus ensayos literarios y sus enfoques sociales ?en este último
terreno como fogosa combatiente ideológica?, trabajos que, según me contó alguna vez,
piensa recoger en un libro de ensayos, que se ha hecho esperar.

Sus cuentos reflejan alto sentido de penetración sicológica sobre los sucesos cotidianos y
recogen las intensas vivencias de la autora, primero en su terruño, como estudiante de un
colegio de monjas, y luego como emigrante obstinada que se enfrenta a la dureza
neoyorquina. En varios trabajos se advierte la lucha que libran los protagonistas de sus
relatos contra las asperezas de un medio hostil, donde la ciencia moderna y la crueldad de los
sistemas masivos deshumanizan al hombre, esclavo de la tecnología y el esnobismo.

En su última colección de cuentos, Depredadores de almas, acude a símbolos y
alegorías matizados con tenues gotas de humor e ironía, para presentar un mundo
falseado por el exceso de ciencia e invadido de frivolidad, que hace reflexionar sobre el
futuro azaroso que el mismo hombre se está fabricando. Ese es el mundo de la cotidianidad
contemporánea, tan propenso a las metamorfosis y las falsificaciones del alma, a merced de
los inventos y los sistemas depredadores, creados por la pomposa modernidad de nuestros
días.

La cuentista se sitúa frente a la realidad diaria, valiéndose de la sátira social que inyecta
en sus personajes, y lanza voces de alerta para que se detenga la insensatez destructora de la
felicidad. Gloria Chávez, en síntesis, trama la vida a punta de cuentos, de cuentos
sicológicos, y así llega con éxito a este quinto peldaño de su creación perseverante,
que le aplaudimos con sincera expresión de solidaridad.
                                              



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Juan Carlos Beltrán, escritor colombiano.