La ciudad hechizada
Bragado, Reinaldo.
Miami: Ediciones Universal, 2001.

  
   Hace apenas un par de años, Reinaldo Bragado publicó La noche vigilada, una novela de tema cubano
que tuvo mucho éxito y que la editorial Bilingual Press de la Universidad Estatal de Arizona, con muy buen
juicio, tradujo rápidamente al inglés. En aquella ocasión, Bragado desplazó sus personajes de La
Habana a Miami, situó la historia en los meses anteriores al llamado "período especial" y reflejó, a
través de una juventud desilusionada, la desesperanza de todo un pueblo.
   Ahora acaba de publicar La ciudad hechizada, que aunque también tiene como marco a La Habana, no
podía ser más diferente. Y es que esta vez Bragado, en un cambio de género sin precedente en su
obra, pasa a la novela de aventuras creando un personaje, Thomas Joyce, a partir de los perfiles
biográficos de verdaderos piratas y mezclando la ficción con la realidad histórica de Inglaterra y Cuba en
los albores del siglo XVIII.
   Porque de eso se trata, de reconstruir la historia desde la invención literaria. Tarea difícil si se piensa
que realidad y fantasía siempre se han estorbado. Sin embargo, Bragado logra mezclarlas con éxito en el
argumento utilizando el simple recurso de introducir personajes que parecen históricos pero no lo son:
Hawks, el contramaestre que sueña con morir en tierra; María Isabel Michaux, la hermosa cubana con la
que Thomas Joyce enloquece de amor; Ives Saint Lemarc, el instructor de prostitutas que espera la muerte
en una ciudad sitiada; y Sir Edmund Collins, representante de la corona inglesa que termina siendo arrojado a
los tiburones.
   Pero Bragado no sólo introduce a estos personajes, sino que los embarca -literal y figuradamente- en un
viaje en el que todos terminarán descubriéndose a sí mismos. Sobre todo, Thomas Joyce, que entre
abordaje y abordaje, toma con-ciencia de la inutilidad de su vida y trata de recuperar, a través del amor, la
gloria que nunca alcanzó. Pero eso lo comprende demasiado tarde. Sin saberlo, cuando decide buscar a
María Isabel, emprende el viaje de la muerte.
   La ciudad hechizada es uno de esos libros que, para decirlo con palabras de Reinaldo Arenas, "se lee de
un tirón". Es decir, uno de esos libros que agarra al lector en la primera página y no lo suelta hasta la
última. Algo difícil de lograr, sobre todo en un género ya casi en desuso y que Bragado, en una especie
de catarsis creativa, parece haber reinventado. En realidad, lo que ha hecho es renovarlo. Ya desde el
comienzo, al enmarcar la trama en un marco de histórica trascendencia, se advierte el esfuerzo por
otorgarle categoría épica a lo que en otras circunstancias pudo haber terminado siendo, por simple
pereza, literatura infantil. Y no precisamente la de Stevenson o Salgari.
   Pero no es sólo el contexto histórico lo que le brinda solidez al texto, sino el buen uso de los elementos
de la ficción: una trama bien estructurada y con oportunos flashbacks; y unos escenarios descritos con una
prosa precisa que le brinda al lector, sin necesidad de expresiones arcaicas, una adecuada sensación de
época.
   La ciudad hechizada es una magnífica novela. No encuentro otra manera de decirlo. Al final, a pesar de
los epílogos, uno desea que no termine. Es así de cautivadora.


MANUEL C. DIAZ
Escritor cubano, con varias novelas publicadas.



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