Olorún's Rainbow. Anatomy of a Cuban Dreamer
De Luis González-Cruz

Por Juan Cueto

  
    Con el sugerente título de
Olorún's Rainbow. Anatomy of a Cuban Dreamer (Bloomington, Indiana: 1stBooks
Library, 2001. 174 págs.) se publicó recientemente esta singular novela cuyo título, traducido al español, es
El arco
iris de Olorún. Anatomía de un cubano soñador
. A partir de algunos sueños, el personaje principal, Francisco,
recompone la historia familiar y colectiva que tiene como telón de fondo la Cuba republicana y luego la revolucionaria. Pero
el protagonista, que opta por marcharse de su país, incorpora a sus memorias, tal como él las denomina, vivencias y
aventuras que va experimentando en su largo recorrido por dos continentes y varias ciudades, siempre acompañado por el
espíritu de la santera Bruna, babalocha del pueblo que le vio crecer. Esta mujer, mediante sus poderes supremos, guía
sus pasos; se le aparece en sueños para hablarle o aconsejarlo y hasta llega a materializarse cuando así lo cree
conveniente. También se ocupa de hacer justicia en aquellas ocasiones en que el personaje, imposibilitado de defenderse
por sí mismo, se ve sometido a las acciones nefastas que otros urden contra él. Pero lo que a primera vista parece ser
una genuina autobiografía, cuya veracidad se ve recalcada por la inclusión en el libro de varias fotos (de Bruna vestida con
su atuendo religioso, de Francisco montando en su caballo, etc.),  se convierte por momentos en una narración que maneja
un Editor, suerte de personaje intruso que tiene a su cargo la preparación del manuscrito para su publicación. Entre
Francisco y el Editor se crea un contrapunto en el cual se propone y decide la naturaleza misma de la obra; se establece entre
ellos un común acuerdo para que lo que Francisco escriba y el otro edite no sea una novela tradicional, sino un libro que
rompa con todos los moldes conocidos de ese género literario. Tal parece que el protagonista y el Editor, guiados por la
mano del autor, consiguen su cometido, pues desde el principio nos damos cuenta de que estamos ante una obra única que
no se parece a nada que hayamos leído hasta hoy. A veces el desenlace de un suceso se nos ofrece después de varios
pasajes donde ocurren hechos diversos e insólitos; en otras ocasiones, la narración se interrumpe, no sólo con las "Notas
del Editor", sino con fragmentos que vienen a aclarar algún punto que se ha tratado antes; y para mayor originalidad, el
noveno capítulo (la novela tiene diez en total) es una pieza de teatro donde varios personajes que aparecieron en uno de
los capítulos iniciales adquieren vida propia y surgen en el escenario tal cual son, defendiendo sus propias causas y
explicando el porqué de sus acciones. La obra dramática, escrita por el siquiatra del protagonista, podría representarse
como tal, independientemente del resto de la novela. La familia es un elemento esencial en la trama, así como ese
fenómeno tan peculiar de nuestra idiosincrasia que hace algún tiempo denominé "el tiismo cubano", tan evidente en
nuestra cultura.
   González-Cruz, según sugiere la propia contraportada del libro, pone especial énfasis en el desarrollo de varios
asuntos: el conflicto racial de Francisco, atrapado entre la raza blanca y la negra; la locura hereditaria y los estragos que causa
en sus inocentes víctimas; el destino del hombre que se ve siempre sujeto a los dictámenes de la historia; y la posible
desaparición (tal vez beneficiosa) de los seres humanos de la faz de la tierra. La injusticia es una de las cuatro cosas que
aborrece el protagonista (las otras son la historia, las genealogías y el quimbombó, y todas ellas se convierten en temas
esenciales a los que el novelista dedica pasajes independientes). A la larga el autor, por su propia voluntad creadora, a
través de Bruna, o por simple mediación del destino, siempre se ocupa de vengarse de los malhechores, a quienes castiga
(a veces con la muerte); de ese modo reciben su merecido el promiscuo novio de la Tía Alida, la empleada de la cafetería
que siempre le servía a Francisco la porción más pequeña de carne que podía encontrar en la olla, el rufián
profesor Ruffiano que tanto hizo sufrir al protagonista en sus días de estudiante, y Dina, la maestra comunista del
Instituto, quien concibe un hijo del todo opuesto al que anhelaba. Un pasaje en particular me resulta controversial: el que
ocurre cuando la Tía Alida, después de un malogrado intento de escapar de Cuba en un bote, buscando la paz mental
que tanto necesitaba, ingresa en un convento de La Habana donde ocurren cosas demasiado raras. Me hubiera gustado que
este episodio lésbico se concentrara en la Tía Alida y la Hermana Ambrosia. Que fuera ésta práctica generalizada (y
aún tolerada por la Madre Superiora) resulta extraordinario, a menos que veamos dicho fragmento como una exageración
rabelaisiana o uno de esos divertimentos anticlericales que el autor intercala con la intención de dar mayor validez a la
religión del ángel custodio africano que acompaña a Francisco: la intachable Bruna.
   Por los asuntos que vamos mencionando se verá que en la novela se mezclan drama y comedia, lo autobiográfico y la
ficción, lo real y lo sobrenatural. El título hace referencia al dios yoruba Olorún, representante de la luz y el sol, que al
hacer su aparición en el cielo, después de las lluvias, marca con su arco iris el comienzo de un día mejor. En la onírica
peregrinación y reunión familiar que ocurre al final de la obra, todos los seres queridos de Francisco siguen un gigantesco
y simbólico arco iris que nace en la tumba de Bruna, en el cementerio de Coliseo, y muere en la iglesia del parque central de
Agramonte, donde está a punto de celebrarse una ceremonia en la cual se realizará el último acto de justicia. Las
estentóreas palabras de Bruna con que termina la novela corroboran la idea de que esta historia no ha terminado y que lo
que se puede ver como su fin no es más que el comienzo del futuro que está aún por hacer.
   El modo claro en que está escrito el libro y la meticulosa labor del autor en el desarrollo metódico de la trama hacen
muy placentera su lectura. Me resultó difícil ponerlo a un lado. Si no fuera por las limitaciones del tiempo podría
haberlo leído de un tirón sin que decreciera en ningún momento mi interés. Vale la pena mencionar que
Olorún's
Rainbow
ha tenido una acogida sin precedentes en la ciudad de Miami, al punto de agotarse repetidamente los ejemplares que
se ponen a la venta en la popular librería Barnes & Noble de Coral Gables. El hecho de que la novela se haya escrito
originalmente en inglés y se pueda ordenar a través de las propias librerías Barnes & Noble o por la conocida
"Amazon.com" del Internet, entre otras vías, le aseguran una amplia divulgación. La hermosa cubierta, que semeja un
Cristo con dos cabezas, una blanca y otra negra, acompañado de motivos religiosos afro caribeños, fue diseñada por el
afamado pintor cubano Mario Torroella.

Juan Cueto, escritor cubano, autor de los libros de poesía
En la tarde,  Tarde y Palabras en fila, En clase y en recreo.




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