Adornaron todo con papel de brillo y celofán y cartones calados de
los que usan en las escenografÃas. ¡Qué derroche de materiales!
¡Con la escasez que hay! Porque dicen que tenemos que ahorrar,
que el bloqueo no deja entrar nada al paÃs. Por eso se los dije,
quizás con mala forma, pero se los dije. Uno tiene sangre y no
horchata en las venas, aunque sé que no se puede coger lucha con
esto, porque esto ya no hay quien lo arregle. ¡Qué derroche! Y me
dijeron que no importaba, que asà estaba orientado por el partido.
¡Ah!, ¿entonces cuando el derroche se orienta por el partido ya no
es derroche? Pero es que cuando uno pide materiales para hacer un
programa entonces te dicen que no hay o que toma y resuelve con la
mitad, porque hay que ahorrar. Esto no hay quien lo entienda. Pero se
los dije. ¿Para qué entonces me nombraron presidente de la
comisión de ahorro, eh? En fin, que "estamos rodeao" y "no
escampa". Por eso fue que me metà en el saloncito, a comerme un
poco los hÃgados, a pensar en voz alta, a refunfuñar como se dice.
Esto es un descaro. Y seguro que le dicen a los visitantes villas y
castillas, y no los llevan a donde están los problemas para que vean
la realidad, el por qué esto no avanza. Viven engañándose unos a
otros y hasta engañándose ellos mismos. Por eso estamos tan
jodidos. Miren, por ejemplo, que lo traigan aquÃ, a este almacén de
escenografÃas, para que vean cómo está de sucio y cómo se
están echando a perder los decorados, los vestuarios, las pelucas y
toda la utilerÃa. Tal y como les cuento, yo pensaba que estaba solo.
En el saloncito no habÃa nadie, se los puedo asegurar. Únicamente
un maniquà con un cartelito en el cuello CALIDAD ES RESPETO AL
PUEBLO. Yo estoy seguro de que era un maniquà y no alguien
disfrazado de maniquÃ, y los maniquÃes no caminan ni mucho menos
te mueven la cabeza y los ojos cuando uno les habla. Pues eso
pensaba yo cuando le dije como jugando "¿Pues qué usted cree,
compay, con lo que se está haciendo aqu�" y se los juro, coño,
por mis tres hijos y por el otro que viene en camino, que el maniquÃ
movió la cabeza hacia mà y se sonrió "déjame eso a mÃ, mi socio,
que ahora mismo lo resuelvo" y yo me quedé loco, y más loco aún
cuando vi que agarró el cartel y salió por la puerta del saloncito con
pasos resueltos y cogió por el pasillo hacia el estudio donde estaban
recibiendo a la delegación extranjera y al grupo de "control y ayuda"
que llegó desde La Habana. El pasillo estaba lleno y algunos miraron
sorprendidos. Yo les hice señas a dos para que se fijaran, pero ya no
me acuerdo de sus caras, asà que no puedo ponerlos como testigos.
Muchos sé que lo vieron aunque ahora no quieran hablar porque
tienen miedo y digan que no, que no vieron nada. Pero yo sà vi
cuando se metió en la cabina donde están los equipos de audio y
video y comenzó a apretar botones, y a sacar gavetas donde aparecÃ
an nuevos equipos y a mover palancas que ni yo imaginaba poder
mover. "¿Y qué va a suceder ahora?" Pensé. "Eso no se puede
hacer. Este maniquà se está metiendo en candela". Y entonces los
visitantes empezaron a verlo todo al revés de como se lo habÃan
explicado. Aquello fue un desastre. Vi el revuelo que se formó a
través de los cristales de la cabina que da para el Estudio. En eso el
maniquà se fue. Desapareció. Y yo me vi de pronto con las llaves del
jefe en las manos. ¿Pero, cómo vinieron a parar aqu� No sé.
Traté de ponerlas en su lugar, porque me di cuenta de que era yo
quien estaba metido en candela. Y salà de la cabina sin que me
vieran porque di la vuelta por la carpinterÃa y perdà tiempo
sacudiéndome el aserrÃn y las virutas y por eso fue que me
cogieron y me encerraron aquà junto con ustedes, hasta que llegue la
policÃa o los agentes de la Seguridad del Estado para hacer las
investigaciones, dicen. Y yo no sé qué puedo hacer. Porque seguro
que no me van a creer si yo les digo la verdad de lo que pasó...
Entonces todos los maniquÃes se movieron a su alrededor.
"Déjanos eso a nosotros, mi socio, que ahora mismo lo resolvemos" y
como movidos por un resorte comenzaron a salir al exterior por todas
las rendija del almacén.
Año 1988.------------------------------------------
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