Conversación de Octubre
A José Mario
“April is the cruelest month”
T.S. Elliot
Octubre es un mes lento, aunque anochezca temprano.
Sin embargo tiene los más encendidos atardeceres.
Yo he sido testigo.
Quizás porque el discurso de Miller fue corto
Y el de Woody Allen tartamudeado
Que la noticia no sólo fue súbita sino cruel.
El fausto de los Premios del Príncipe
La pompa de las procesiones
Las dulces gaitas asturianas
El día en sí tranquilo
Sin sobresaltos.
Pero esto fue cuando lo encontraron
Cuando me llamaron por teléfono
El día anterior
Salía de Las Cortes
Algo oficial de mañana
De sonrisas y ligero Protocolo
Luego un corto paseo
Hasta La Zarzuela
El teatro bañado ese día
en la luz transparente de Madrid
Y nada
En estos casos
De soledad
Cuando no se sabe cómo y cuándo
Se toca a las puertas de la morgue
Que aquí lleva nombre de Instituto Forense
Se saben entonces ciertos detalles
Algo que podía haber interesado a Rembrandt, claro
Pero uno, yo,
No era familia
Es decir, información reservada no compartida con gentes
Que no llevan el mismo apellido.
Pero sí la fecha. Jueves 24.
Días antes se había sentado en el sofá
De la habitación contigua al saloncito de la casa de Waldo
Y habíamos hablado
Escarbando en la memoria
Reinaldo sorprendido ante la coherencia
Y el recuerdo
Yo siguiendo su voz
Tratando de detectar los arrastres de antes
Las dificultades en terminar una oración
Parecía que esto se había superado
Que el tratamiento había ayudado
Para este encuentro se había afeitado
Bañado, estaba de muy buen humor
Quizás preguntándose
Por qué ahora la atención
Pero reconfortado
O así pensé yo
En esos vericuetos interiores en donde uno puede perderse
Se hizo todo, se esta haciendo todo, en qué hemos fallado
Dónde empieza y dónde termina la responsabilidad de cada uno
El álgebra de la vida ante la muerte
No tiene ninguna salida – mandala, Pentateuco, alquimia, escarabajo -
Excepto dejar fluir las fuentes
Fue el silencio quien mermó sus fuerzas
El silencio que nos acosa
Día y noche
A veces aparecemos en páginas selectas
Otras ya no estamos
El puño del esperpento
Borra como sello existencias enteras
En el mundo occidental se les da por llamarnos
Daños colaterales
Ante el paso arrollador de la historia hecha por los hombres
Tan amantes de dominio, opresión, exterminio
Hoy sé que parte de mi juventud
Se ha marchado con su memoria extinta
Hoy sé que parte de su juventud
Se ha ocultado tras la rigidez de sus mandíbulas
Pero entre todos
Haremos cuentas
Ya ves, regresaron los cuervos
Es el invierno que se aproxima
Llegará la nieve y la tempestad de invierno
Pero ya el frío no te amedrenta,
¿Verdad, José?
1-2 Noviembre 2002
Nota: Las ceremonias de los Premios Príncipe de Asturias
tuvieron lugar el día 25 de Octubre en Oviedo
y retransmitidas en directo por la cadena nacional e
internacional de Televisión Española .
Fueron galardonados Arthur Miller y Woody Allen entre otros.
José Mario Rodríguez fue encontrado ese día
aunque había muerto el día 24.
Pequeños detalles
(Después de lo mismo de Forsythe en el Teatro Real de Madrid)
Segunda conversación con José Mario
El escenario gris claro
Como el que está en boga
Líneas blancas dividen el piso
Los bailarines se mueven
Hay sonidos
Que son música
Bajo los cuales ellas se mueven
Ellos inmóviles esperan
Sé que te has ido detrás de esa puerta.
El la atrae
Ella sujeta un micrófono
El la lleva
Ella regresa y así
Con el repetitivo son cíclico constante
Del minimalismo tonal
Pero ¿qué es lo que quiere decir ella?
En la segunda parte
Un video
El perro mira al césped
Las yerbas
Somos el perro
Por un instante
Olfateando la tierra
Sé que te has ido detrás de esa puerta.
Mientras los bípedos
Mimetizan a los carroñeros
Y entregan tarjetas
De arreglos fúnebres
Delante de la puerta
Hominidos
Aun aspirando a ser
¿Qué?
Sé que te has ido detrás de esa puerta
Que ahora es un hueco cavado por mozos
En un manicureado lugar
Donde reina el pulcro orden
Cuando tu eras maestro del caos
Gritándole a la ballerina
Asesina!
Tiene tu fosa
Tres pisos
Tal como si fuera un adosado
En la Alemania del Este
Tú ocupas el segundo lugar
Y te has ido detrás de la puerta
No sé que hace tu cuerpo
Allí dentro
Ni cómo luces
Nunca abrieron la tapa
Después de la morgue
No te despediste
Aunque dejaste un semblante luminoso
A Reinaldo
Yo tenía reparos a que salieran tus zapatos rotos
En las pixels digitales
Ahora, detrás de esa puerta
¿Quien puede alcanzarte?
Nadie pudo hablar
¿Cómo?
Pero quedó claro
Ni mártir ni diva
Un hombre más
Que escribía poemas a gritos.
Madrid, Noviembre 7, 2002
Isel Rivero, poeta cubana residente en Madrid,
autora de La larga marcha de los hurones.
Compartió una larga y fraternal amistad con el poeta
José Mario, fundador de las Ediciones El Puente,
cuya muerte en octubre pasado le inspiraron estos poemas.
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