ELIZABETH BURGOS
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Ya han trascurrido 37 años desde que el mítico guerrillero murió -el 9
de
octubre de 1967- en las selvas de Bolivia.
Sin embargo su historia, que lo convirtió en un símbolo de la lucha
socialista, sigue provocando polémica e inspirando a escritores y cineastas
que encuentran en el Che una figura emblemática de una época clave de
la
historia latinoamericana.
El Nacional - Sábado 23 de Octubre de 2004
Según la versión canónica, la muerte de Ernesto Guevara de La Serna
fue obra
del “imperialismo americano�, en particular, de la CIA. No obstante,
existe
un protagonista fundamental de primer orden, soslayado en las múltiples
obras consagradas al guerrillero, que era el país y las circunstancias
históricas en donde fue a desarrollar su proyecto revolucionario. La
mayoría
de los especialistas comparten la misma visión que llevó a Fidel Castro y
Ernesto Guevara a seleccionar a Bolivia como polo estratégico de su
proyecto
militar.
Bolivia no era más que un espacio que gozaba de la situación geográfica
requerida para el proyecto, pero con una especificidad histórica y política
inadecuada para adelantar esa empresa. Pero los estudiosos de la zaga del
Che no le han dado la menor importancia a estos dos puntos fundamentales
para cualquier análisis.
Tras el fracaso de la guerrilla para convertir a Venezuela en cabeza de
puente del proyecto revolucionario continental promovido por La Habana
-papel que hoy recobra de nuevo Venezuela- escogió a Bolivia por razones
operativas, aunque todavía divergen las versiones acerca de quién
tomó la
decisión: Fidel Castro o el propio Guevara. Su centralidad continental, las
cinco fronteras que la circundan, su cercanía con Argentina, la ausencia de
intentos guerrilleros la mantenían fuera de las prioridades de los servicios
de inteligencia, pero constituía para el aparato cubano un emplazamiento
óptimo para irradiar la guerra revolucionaria hacia los países limítrofes.
Cuando Ernesto Guevara ingresó a Bolivia creyendo contar con un centro
operativo ideal, resultó que se encontró no sólo con un país
desconocido,
sino con uno de los más complejos del continente. Su geografía, aún
inexplorada en su totalidad, es un reto en sí, y puede ser mortal para una
guerrilla extranjera.
La historia, una de las más densas y complejas del continente, es una
referencia permanente en la vida política; y para mayor dificultad, cuenta
con un heterogéneo entramado social y lingüístico.
Pero no era la primera vez que Ernesto Guevara demostraba esa ceguera
hacia
Bolivia. Tampoco se percató de su especificidad cuando la visitó en
1953, en
su segundo recorrido turístico por América Latina. Esa nación vivía
entonces
un momento crucial de su historia.
El país se encontraba en plena efervescencia, enfrentado a una de las
Ya han trascurrido 37 años desde que el mítico guerrillero murió -el 9
de
octubre de 1967- en las selvas de Bolivia.
Sin embargo su historia, que lo convirtió en un símbolo de la lucha
socialista, sigue provocando polémica e inspirando a escritores y cineastas
que encuentran en el Che una figura emblemática de una época clave de
la
historia latinoamericana.



Ernesto Che Guevara y los protagonistas ausentes
El Nacional - Sábado 23 de Octubre de 2004
_______________
ELIZABETH BURGOS

Según la versión canónica, la muerte de Ernesto Guevara de La Serna
fue obra
del “imperialismo americano�, en particular, de la CIA. No obstante,
existe
un protagonista fundamental de primer orden, soslayado en las múltiples
obras consagradas al guerrillero, que era el país y las circunstancias
históricas en donde fue a desarrollar su proyecto revolucionario. La
mayoría
de los especialistas comparten la misma visión que llevó a Fidel Castro y
Ernesto Guevara a seleccionar a Bolivia como polo estratégico de su
proyecto
militar .
Bolivia no era más que un espacio que gozaba de la situación geográfica
requerida para el proyecto, pero con una especificidad histórica y política
inadecuada para adelantar esa empresa. Pero los estudiosos de la zaga del
Che no le han dado la menor importancia a estos dos puntos fundamentales
para cualquier análisis.
Tras el fracaso de la guerrilla para convertir a Venezuela en cabeza de
puente del proyecto revolucionario continental promovido por La Habana
-papel que hoy recobra de nuevo Venezuela- escogió a Bolivia por razones
operativas, aunque todavía diver gen las versiones acerca de quién
tomó la
decisión: Fidel Castro o el propio Guevara. Su centralidad continental, las
cinco fronteras que la circundan, su cercanía con Argentina, la ausencia de
intentos guerrilleros la mantenían fuera de las prioridades de los servicios
de inteligencia, pero constituía para el aparato cubano un emplazamiento
óptimo para irradiar la guerra revolucionaria hacia los países limítrofes.
Cuando Ernesto Guevara ingresó a Bolivia creyendo contar con un centro
operativo ideal, resultó que se encontró no sólo con un país
desconocido,
sino con uno de los más complejos del continente. Su geografía, aún
inexplorada en su totalidad, es un reto en sí, y puede ser mortal para una
guerrilla extranjera.
La historia, una de las más densas y complejas del continente, es una
referencia permanente en la vida política; y para mayor dificultad, cuenta
con un heterogéneo entramado social y lingüístico.
Pero no era la primera vez que Ernesto Guevara demostraba esa ceguera
hacia
Bolivia. Tampoco se percató de su especificidad cuando la visitó en
1953, en
su segundo recorrido turístico por América Latina. Esa nación vivía
entonces
un momento crucial de su historia.
El país se encontraba en plena efervescencia, enfrentado a una de las
revoluciones más radicales del continente.
Sin embargo, Ernesto Guevara, más allá de lo anecdótico, no se sintió
interpelado por lo que allí sucedía: prefirió proseguir viaje a Perú
donde
le atraía la mayor riqueza arqueológica.
Los preliminares
En verdad su descenso al sepulcro comenzó cuando Fidel Castro hizo
pública,
en octubre de 1965, la carta de despedida en la que Guevara renunciaba a
sus
car gos y a su nacionalidad cubana para “prestar sus modestos esfuerzos
a
otros pueblos del mundo�, mientras todavía se encontraba en el
Congo. Es
necesario apuntar que esa carta de renuncia dirigida al “Comandante en
Jefe�
se le exigía a todos los cubanos que partían en “misiones
internacionalistas�, para que en caso de “accidente� (muerte o
prisión) Cuba
se viera exenta de represalias legales por parte de otros países.
Al hacerla pública, Fidel condenaba a Guevara a una total clandestinidad:
ya era el preludio de su muerte. No necesitaba apresarlo y condenarlo
como a
Huber Mattos ni mandarlo a fusilar como al general Ochoa. De aparecer en
público, el Che Guevara perdería toda legitimidad y su aura heroica.
Así fue
cómo, tras su derrota en el Congo, al verse obligado a abandonar
�frica, no
le quedó otra alternativa que refugiarse clandestinamente en Praga, desde
donde pensaba dirigirse a América del Sur.
Castro lo convenció de regresar clandestinamente a La Habana, para que
desde
allí or ganizara su expedición a América del Sur. El gobernante
cubano, que
no deja al azar ningún detalle, sabía que el prestigio de la revolución
cubana, y el suyo propio, estaba en juego y se verían seriamente afectados
si el Che llegaba a caer prisionero como cualquier hijo de vecino, en un
aeropuerto u hotel del continente.
Era necesario que el escenario fuera perfecto y para montar escenarios, el
caudillo cubano exhibe dotes excepcionales.
El segundo acto de la trama comenzó cuando negociaron Fidel Castro y
Mario
Monje, secretario general del Partido Comunista boliviano que, como todos
los partidos comunistas del continente, exceptuando el de Venezuela por un
cierto lapso, no compartían la línea cubana de lucha armada. Castro le
solicitó ayuda, para “un amigo� que iba a ingresar clandestinamente a
Ar gentina, pero para ello debía pernoctar en territorio boliviano.
Evidentemente se trataba de un engaño. Monje ya había rendido
servicios
similares a La Habana cuando prestó su colaboración al grupo de
guerrilleros
peruanos que ingresaron a Perú desde Bolivia, como también al grupo
comandado por el ar gentino Ricardo Masetti para formar la guerrilla de
Salta, Argentina (1963-1964.) Para Monje esto significaba garantizar que
Bolivia se quedara fuera de los planes foquistas-continentales de Castro.
Crónica de una muerte anunciada
Cada día existen más evidencias de que los servicios de inteligencia
habían
sido alertados acerca de la presencia en el continente de Ernesto Guevara.
El Che fue a La Paz el 3 de noviembre de 1966. Un cable cifrado del 24 de
noviembre emanado de la Comandancia de las Fuerzas Armadas bolivianas,
notificaba a las embajadas bolivianas limítrofes, del ingreso del ar gentino
a territorio boliviano.
El general Federico Arana Serrudo, entonces agregado militar de Bolivia en
Bonn, confiesa en sus memorias, que el 8 de diciembre de 1966, en el curso
de una recepción un personaje desconocido le reveló que Bolivia iba a
ser la
plataforma para el lanzamiento de un foco revolucionario en el continente y
que un personaje de estatura internacional iba a dirigirlo.
Serrudo informó a su gobierno, fue convocado a La Paz y luego asumió el
car go de jefe de Inteligencia del Ejército (G2).
En una conferencia de prensa realizada dos semanas antes de la captura del
Che, el general Alfredo Ovando, Comandante en jefe del Ejército reveló
pormenores del proyecto guerrillero y confirmó que tuvo noticias desde el
24
de noviembre de 1966 de la presencia de Guevara en el país.
Los servicios de inteligencia contaban con suficientes indicios como para
orientar sus pesquisas. Desde la propia Cuba, las señales se hacían
cada vez
más patentes. Un ejemplo fue el discurso del 1 ° de enero de 1967, en la
celebración del 8vo. aniversario de la revolución cubana.
Fidel Castro anunció que el “comandante Ernesto Guevara, cual Ave
Fénix,
aparecerá naciendo de sus propias cenizas. Algún día, muy pronto,
tendremos
noticias muy concretas sobre el Che�.
El 16 de abril se leyó en la conferencia de la Organización de Solidaridad
de los Pueblos de �frica y de América Latina el famoso “Mensaje
del Che� en
el que pregona la creación de “dos, tres, más Vietnam�. Guevara,
lúcidamente, escribió en su diario: “Es la confirmación de mi
presencia aquí
ante la CIA�.
El 29 de enero de 1967, fue allanada por la policía la Casa de Calamina,
el
primer campamento o vestíbulo del foco guerrillero, tras una denuncia de
un
campesino que los tomó por fabricantes de cocaína.
Las idas y venidas de hombres “grandes y barbudos y con acento
extranjero�
alertaron a los campesinos, además de ir armados y llevar mucho dinero
consigo. Compraban productos a precio alto sin chistar .
Un cable de AFP reportó que en un artículo publicado en Clarín, y
enviado
desde La Habana, el senador comunista Baltasar Castro narra una
conversación
que sostuvo con Castro en un estadio, durante un partido de beisbol. “En
noviembre, habrá noticias sobre el Che� dijo, dejando claramente
entrever
que estas novedades afectarán a Argentina, porque “ellos tienen un lí
der en
potencia�. El gobierno ar gentino acogió sin sorpresas estas
declaraciones,
pues “estaban informados de indicios sobre la presencia del Che en la
frontera ar gentino-brasileña a principios del mes de enero�.
El 3 de marzo, Antonio Arguedas, ministro del Interior de Bolivia, anuncia
que pronto, presentará pruebas de que en el país se están or ganizando
guerrillas con instrucción y dineros del extranjero.
El 9 de marzo investigan en Brasil la posible presencia del Che. Brasil y
Ar gentina realizaron consultas al respecto.
El 13 de marzo se anunció que estaba en funcionamiento el primer pozo
perforado en Monteagudo, localidad que se encuentra en las cercanías del
campamento, zona del enclave petrolero boliviano. De hecho, los primeros
en
detectar a los guerrilleros fueron miembros del personal de la compañía
de
petróleos de Bolivia, quienes dieron la voz de alerta. El 1 1 de marzo, el
grupo es observado por un reconocimiento aéreo del Ejército y dos
días
después dos desertores bolivianos de la guerrilla caen en manos del
Ejército
y delatan todo cuanto sabían, incluso la presencia de Ernesto Guevara.
De allí que el general David Lafuente, comandante del Ejército,
denunciara
el 29 de marzo la presencia de extranjeros que se hacían pasar por
estudiantes en geología y como tales ingresaban en la zona petrolera, en su
mayoría cubanos, entre los cuales hay un francés y un chino.
El 12 de septiembre el presidente Barrientos ofreció 50.000 pesos a quien
entregara a Guevara vivo o muerto. Se puso en marcha una campaña para
su
captura. Aviones militares lanzaron miles de volantes para informar sobre el
ofrecimiento del gobierno. Los indicios señalan su presencia en el sureste.
Nuevos datos habrían permitido localizar en forma más o menos exacta
el
lugar en donde se halla actualmente la columna. Los campesinos del lugar
que
desde el comienzo delataron a la guerrilla, ahora se sienten más motivados.
El 2 de octubre el diario Jornada (muy cercano al Ministro del Interior,
Antonio Arguedas) titula: “Jefes militares aseguran que la captura del
Che es inminente.
Podría caer preso o muerto en las últimas horas�.
La zona y el campesinado
En el momento del estallido de la guerrilla, debido al populismo ejercido
por el general Barrientos, nacido en una región eminentemente campesina,
además de hablar el quechua, regía el Pacto militar -campesino, en
virtud del
cual el campesinado actuaba en concordancia con el Ejército. En razón
de las
varias ocupaciones y guerras que han enfrentado a Bolivia con sus vecinos,
en todas las zonas cercanas a las fronteras, o en las zonas neurálgicas,
está presente una división del Ejército, por lo que la relación con el
campesinado es muy estrecha, amén del hecho de que el grueso del
contingente
está integrado por indígenas.
En aquel entonces, los campesinos mayores en donde decidió operar el
foco
guerrillero, eran ex combatientes de la Guerra del Chaco -que opuso a
Bolivia y el Paraguay- y , muchos de ellos ostentaban la dignidad de
Beneméritos de la Patria. Muy respetados por la población, para
quienes los
militares no eran enemigos sino “su� Ejército. En cuanto a las
reivindicaciones que proponía la guerrilla, no podían seducirlos puesto
que
allí no se planteaban problemas de tierras ni de latifundio ni de
servidumbre como en otras zonas del país.
Los campesinos allí eran propietarios de sus tierras desde hacía varias
generaciones. Pero el hecho que contribuyó a poner a toda la población
de la
zona en contra de la guerrilla fue el haber dado muerte, en el primer
enfrentamiento, a dos campesinos de la zona que le sirvieron de guía al
Ejército, pues ambos poseían lazos de familia muy extensos con varios
pobladores de la región, lo que contribuyó al mayor aislamiento de la
guerrilla, pues ni un solo campesino se unió a ella. Por el contrario, hasta
el final, la guerrilla fue denunciada sistemáticamente ante los uniformados.
En el plano nacional, el campesinado se movilizó, pero en contra de la
guerrilla. La Confederación nacional de campesinos y la Federación
departamental de campesinos de La Paz, emitieron comunicados en el que
anunciaban el estado de emer gencia en sus filas y ofrecían su apoyo
incondicional al gobierno.
El 1° de abril 320 campesinos, distribuidos en 8 camiones, partieron
rumbo a
Camiri, para luego trasladarse a la zona de operaciones de la guerrilla.
Existía un total de 1.300 milicianos perfectamente armados. De
Cochabamba
salieron 600 campesinos también a combatir a los subversivos.
Pero el hecho más grave que contribuyó a mostrar a la guerrilla como un
elemento negativo e indeseable, fue haber provocado la interrupción de las
obras de la importante carretera Vallegrande-Lagunillas que iba a atravesar
el emporio ganadero de Masicurí, y que precisamente la construía un
batallón
de ingenieros del Ejército.
La importancia de la obra rebasaba el plano propiamente regional para
alcanzar una magnitud nacional e internacional.
En efecto al conectar su punta terminal del sur con el ferrocarril
Y acuiba-Santa Cruz y la del Norte con la carretera de Cochabamba-Santa
Cruz,
en el estratégico punto de Mataral, el camino abre dos inmensas
perspectivas
para el intercambio nacional con el Norte de Argentina por una vía más
directa, evitando la vuelta inmensa por Santa Cruz. Igualmente aproxima a
las fértiles tierras del Abapó. “Los campesinos están actuando con
el
Ejército contra los guerrilleros, porque estos retrasan las obras de
construcción de sus caminos�, reza un titular de prensa de la época.
El Che Guevara se convirtió en mito nacional después de su muerte,
porque
como todo extranjero en Bolivia se le mira con recelo, y cuando entra
invadiendo y armado, es un enemigo.
Otra hubiese sido la historia si Ernesto Guevara se hubiese apoyado en los
sindicatos mineros, y en la todavía poderosa Central Obrera boliviana,
pero
el Guerrillero Heroico consideraba a los sindicatos como poco
revolucionarios que luchaban por reivindicaciones pequeño bur guesas.
Se veía como el redentor de los campesinos pobres, en situación de
inferioridad, a quienes se debe socorrer , así como lo requiere la relación
que alimenta el populismocaudillismo latinoamericano, figura que no parece
dispuesta aún hoy a desaparecer en nuestro continente.
(El Nacional - Sábado 23 de Octubre de 2004)revoluciones más
radicales del
continente.
Sin embargo, Ernesto Guevara, más allá de lo anecdótico, no se sintió
interpelado por lo que allí sucedía: prefirió proseguir viaje a Perú
donde
le atraía la mayor riqueza arqueológica.
Los preliminares
En verdad su descenso al sepulcro comenzó cuando Fidel Castro hizo
pública,
en octubre de 1965, la carta de despedida en la que Guevara renunciaba a
sus
cargos y a su nacionalidad cubana para “prestar sus modestos esfuerzos
a
otros pueblos del mundo�, mientras todavía se encontraba en el
Congo. Es
necesario apuntar que esa carta de renuncia dirigida al “Comandante en
Jefe�
se le exigía a todos los cubanos que partían en “misiones
internacionalistas�, para que en caso de “accidente� (muerte o
prisión) Cuba
se viera exenta de represalias legales por parte de otros países.
Al hacerla pública, Fidel condenaba a Guevara a una total clandestinidad:
ya era el preludio de su muerte. No necesitaba apresarlo y condenarlo
como a
Huber Mattos ni mandarlo a fusilar como al general Ochoa. De aparecer en
público, el Che Guevara perdería toda legitimidad y su aura heroica.
Así fue
cómo, tras su derrota en el Congo, al verse obligado a abandonar
�frica, no
le quedó otra alternativa que refugiarse clandestinamente en Praga, desde
donde pensaba dirigirse a América del Sur.
Castro lo convenció de regresar clandestinamente a La Habana, para que
desde
allí organizara su expedición a América del Sur. El gobernante
cubano, que
no deja al azar ningún detalle, sabía que el prestigio de la revolución
cubana, y el suyo propio, estaba en juego y se verían seriamente afectados
si el Che llegaba a caer prisionero como cualquier hijo de vecino, en un
aeropuerto u hotel del continente.
Era necesario que el escenario fuera perfecto y para montar escenarios, el
caudillo cubano exhibe dotes excepcionales.
El segundo acto de la trama comenzó cuando negociaron Fidel Castro y
Mario
Monje, secretario general del Partido Comunista boliviano que, como todos
los partidos comunistas del continente, exceptuando el de Venezuela por un
cierto lapso, no compartían la línea cubana de lucha armada. Castro le
solicitó ayuda, para “un amigo� que iba a ingresar clandestinamente a
Argentina, pero para ello debía pernoctar en territorio boliviano.
Evidentemente se trataba de un engaño. Monje ya había rendido
servicios
similares a La Habana cuando prestó su colaboración al grupo de
guerrilleros
peruanos que ingresaron a Perú desde Bolivia, como también al grupo
comandado por el argentino Ricardo Masetti para formar la guerrilla de
Salta, Argentina (1963-1964.) Para Monje esto significaba garantizar que
Bolivia se quedara fuera de los planes foquistas-continentales de Castro.
Crónica de una muerte anunciada
Cada día existen más evidencias de que los servicios de inteligencia
habían
sido alertados acerca de la presencia en el continente de Ernesto Guevara.
El Che fue a La Paz el 3 de noviembre de 1966. Un cable cifrado del 24 de
noviembre emanado de la Comandancia de las Fuerzas Armadas bolivianas,
notificaba a las embajadas bolivianas limítrofes, del ingreso del argentino
a territorio boliviano.
El general Federico Arana Serrudo, entonces agregado militar de Bolivia en
Bonn, confiesa en sus memorias, que el 8 de diciembre de 1966, en el curso
de una recepción un personaje desconocido le reveló que Bolivia iba a
ser la
plataforma para el lanzamiento de un foco revolucionario en el continente y
que un personaje de estatura internacional iba a dirigirlo.
Serrudo informó a su gobierno, fue convocado a La Paz y luego asumió el
cargo de jefe de Inteligencia del Ejército (G2).
En una conferencia de prensa realizada dos semanas antes de la captura del
Che, el general Alfredo Ovando, Comandante en jefe del Ejército reveló
pormenores del proyecto guerrillero y confirmó que tuvo noticias desde el
24
de noviembre de 1966 de la presencia de Guevara en el país.
Los servicios de inteligencia contaban con suficientes indicios como para
orientar sus pesquisas. Desde la propia Cuba, las señales se hacían
cada vez
más patentes. Un ejemplo fue el discurso del 1° de enero de 1967, en la
celebración del 8vo. aniversario de la revolución cubana.
Fidel Castro anunció que el “comandante Ernesto Guevara, cual Ave
Fénix,
aparecerá naciendo de sus propias cenizas. Algún día, muy pronto,
tendremos
noticias muy concretas sobre el Che�.
El 16 de abril se leyó en la conferencia de la Organización de Solidaridad
de los Pueblos de �frica y de América Latina el famoso “Mensaje
del Che� en
el que pregona la creación de “dos, tres, más Vietnam�. Guevara,
lúcidamente, escribió en su diario: “Es la confirmación de mi
presencia aquí
ante la CIA�.
El 29 de enero de 1967, fue allanada por la policía la Casa de Calamina,
el
primer campamento o vestíbulo del foco guerrillero, tras una denuncia de
un
campesino que los tomó por fabricantes de cocaína.
Las idas y venidas de hombres “grandes y barbudos y con acento
extranjero�
alertaron a los campesinos, además de ir armados y llevar mucho dinero
consigo. Compraban productos a precio alto sin chistar.
Un cable de AFP reportó que en un artículo publicado en Clarín, y
enviado
desde La Habana, el senador comunista Baltasar Castro narra una
conversación
que sostuvo con Castro en un estadio, durante un partido de beisbol. “En
noviembre, habrá noticias sobre el Che� dijo, dejando claramente
entrever
que estas novedades afectarán a Argentina, porque “ellos tienen un lí
der en
potencia�. El gobierno argentino acogió sin sorpresas estas
declaraciones,
pues “estaban informados de indicios sobre la presencia del Che en la
frontera argentino-brasileña a principios del mes de enero�.
El 3 de marzo, Antonio Arguedas, ministro del Interior de Bolivia, anuncia
que pronto, presentará pruebas de que en el país se están organizando
guerrillas con instrucción y dineros del extranjero.
El 9 de marzo investigan en Brasil la posible presencia del Che. Brasil y
Argentina realizaron consultas al respecto.
El 13 de marzo se anunció que estaba en funcionamiento el primer pozo
perforado en Monteagudo, localidad que se encuentra en las cercanías del
campamento, zona del enclave petrolero boliviano. De hecho, los primeros
en
detectar a los guerrilleros fueron miembros del personal de la compañía
de
petróleos de Bolivia, quienes dieron la voz de alerta. El 11 de marzo, el
grupo es observado por un reconocimiento aéreo del Ejército y dos
días
después dos desertores bolivianos de la guerrilla caen en manos del
Ejército
y delatan todo cuanto sabían, incluso la presencia de Ernesto Guevara.
De allí que el general David Lafuente, comandante del Ejército,
denunciara
el 29 de marzo la presencia de extranjeros que se hacían pasar por
estudiantes en geología y como tales ingresaban en la zona petrolera, en su
mayoría cubanos, entre los cuales hay un francés y un chino.
El 12 de septiembre el presidente Barrientos ofreció 50.000 pesos a quien
entregara a Guevara vivo o muerto. Se puso en marcha una campaña para
su
captura. Aviones militares lanzaron miles de volantes para informar sobre el
ofrecimiento del gobierno. Los indicios señalan su presencia en el sureste.
Nuevos datos habrían permitido localizar en forma más o menos exacta
el
lugar en donde se halla actualmente la columna. Los campesinos del lugar
que
desde el comienzo delataron a la guerrilla, ahora se sienten más motivados.
El 2 de octubre el diario Jornada (muy cercano al Ministro del Interior,
Antonio Arguedas) titula: “Jefes militares aseguran que la captura del
Che es inminente.
Podría caer preso o muerto en las últimas horas�.
La zona y el campesinado
En el momento del estallido de la guerrilla, debido al populismo ejercido
por el general Barrientos, nacido en una región eminentemente campesina,
además de hablar el quechua, regía el Pacto militar-campesino, en virtud
del
cual el campesinado actuaba en concordancia con el Ejército. En razón
de las
varias ocupaciones y guerras que han enfrentado a Bolivia con sus vecinos,
en todas las zonas cercanas a las fronteras, o en las zonas neurálgicas,
está presente una división del Ejército, por lo que la relación con el
campesinado es muy estrecha, amén del hecho de que el grueso del
contingente
está integrado por indígenas.
En aquel entonces, los campesinos mayores en donde decidió operar el
foco
guerrillero, eran ex combatientes de la Guerra del Chaco -que opuso a
Bolivia y el Paraguay- y, muchos de ellos ostentaban la dignidad de
Beneméritos de la Patria. Muy respetados por la población, para
quienes los
militares no eran enemigos sino “su� Ejército. En cuanto a las
reivindicaciones que proponía la guerrilla, no podían seducirlos puesto
que
allí no se planteaban problemas de tierras ni de latifundio ni de
servidumbre como en otras zonas del país.
Los campesinos allí eran propietarios de sus tierras desde hacía varias
generaciones. Pero el hecho que contribuyó a poner a toda la población
de la
zona en contra de la guerrilla fue el haber dado muerte, en el primer
enfrentamiento, a dos campesinos de la zona que le sirvieron de guía al
Ejército, pues ambos poseían lazos de familia muy extensos con varios
pobladores de la región, lo que contribuyó al mayor aislamiento de la
guerrilla, pues ni un solo campesino se unió a ella. Por el contrario, hasta
el final, la guerrilla fue denunciada sistemáticamente ante los uniformados.
En el plano nacional, el campesinado se movilizó, pero en contra de la
guerrilla. La Confederación nacional de campesinos y la Federación
departamental de campesinos de La Paz, emitieron comunicados en el que
anunciaban el estado de emergencia en sus filas y ofrecían su apoyo
incondicional al gobierno.
El 1° de abril 320 campesinos, distribuidos en 8 camiones, partieron
rumbo a
Camiri, para luego trasladarse a la zona de operaciones de la guerrilla.
Existía un total de 1.300 milicianos perfectamente armados. De
Cochabamba
salieron 600 campesinos también a combatir a los subversivos.
Pero el hecho más grave que contribuyó a mostrar a la guerrilla como un
elemento negativo e indeseable, fue haber provocado la interrupción de las
obras de la importante carretera Vallegrande-Lagunillas que iba a atravesar
el emporio ganadero de Masicurí, y que precisamente la construía un
batallón
de ingenieros del Ejército.
La importancia de la obra rebasaba el plano propiamente regional para
alcanzar una magnitud nacional e internacional.
En efecto al conectar su punta terminal del sur con el ferrocarril
Yacuiba-Santa Cruz y la del Norte con la carretera de Cochabamba-Santa
Cruz,
en el estratégico punto de Mataral, el camino abre dos inmensas
perspectivas
para el intercambio nacional con el Norte de Argentina por una vía más
directa, evitando la vuelta inmensa por Santa Cruz. Igualmente aproxima a
las fértiles tierras del Abapó. “Los campesinos están actuando con
el
Ejército contra los guerrilleros, porque estos retrasan las obras de
construcción de sus caminos�, reza un titular de prensa de la época.
El Che Guevara se convirtió en mito nacional después de su muerte,
porque
como todo extranjero en Bolivia se le mira con recelo, y cuando entra
invadiendo y armado, es un enemigo.
Otra hubiese sido la historia si Ernesto Guevara se hubiese apoyado en los
sindicatos mineros, y en la todavía poderosa Central Obrera boliviana,
pero
el Guerrillero Heroico consideraba a los sindicatos como poco
revolucionarios que luchaban por reivindicaciones pequeño burguesas.
Se veía como el redentor de los campesinos pobres, en situación de
inferioridad, a quienes se debe socorrer, así como lo requiere la relación
que alimenta el populismocaudillismo latinoamericano, figura que no parece
dispuesta aún hoy a desaparecer en nuestro continente.


(El Nacional - Sábado 23 de Octubre de 2004)
Elizabeth Burgos, escritora y ensayista venezolana, residente en París,
autora entre otros, de Yo, Rigoberta Menchú.
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