Muchas veces me abstengo decir lo que siento por temor a que me
señalen injustamente y me trago las palabras, las mastico, las
digiero y las arrojo a la basura como si mis sentimientos no
contaran y fueran simples desechos. Es insano e injusto que nos
dejemos amedrentar, como injusto es cargar una culpa que no te
pertenece y la tengas como una cruz clavada en las espaldas.

Mas, el deber de todo ciudadano consciente y responsable, es
levantarse valientemente para afrontar las adversidades como se
debe: unidos como pueblo, como humanidad, como hermanos, para
trazar las huellas de una nueva historia de la cual somos
merecedores, responsables y dueños, como ciudadanos libres, no
como esclavos.

Debe ser frustrante para cualquier hombre que se enfrenta a un
gobierno tan cruel como el de Fidel Castro, no encontrar el apoyo
en los que al igual que él, se oponen al mismo régimen que
combaten. Yo los considero, porque estoy opinando desde esta
tierra libre en la que Dios me ha permitido vivir, y lo hago en plena
conciencia de mis actos, con el único riesgo que algunos me
critiquen, en tanto ellos, los abanderados de la palabra
reconciliatoria, arriesgan sus vidas cada vez que intentan
sublevarse en medio de ese ambiente tan corrompido que les ha
tocado vivir... y me duele.

Payá es un destacado líder reconocido internacionalmente por
su oposición al gobierno comunista de Cuba, es el enemigo más
grande que tiene el régimen castrense, enfrentado a su poderosa
máquina propagandística. Ha logrado que se reconozca a Fidel
Castro, a través del premio Sacharov en Europa, como lo que es,
un dictador, y con ello les ha dado a los cubanos un nuevo
horizonte y un incentivo de valor hacia la vida.

Su fe y su religión no bajan de la Sierra, bajan del cielo, de Dios. A
pesar de sufrir constantes actos de repudio y otras ignominias, se
ha mantenido firme en su oposición. Creo que los cubanos
debemos reconocerlo y respetarlo como destacado líder de la
lucha contra Castro y darle la oportunidad que se merece, que nos
merecemos todos para ser libres y respetados.

Yo veo a Payá como la catálisis que eventualmente va a cambiar
el sistema en Cuba. Démosle la mano y apoyémosle,
enseñémosle a nuestros hermanos, a los disidentes que luchan
de la única forma que pueden en nuestra querida Isla, que no
están solos, que estamos con ellos en sus vicisitudes, que no
somos sus enemigos, sino sus hermanos.

No quiero que sigan pasando los años y con ellos la vida y que
esos años se conviertan en la tierra que algún día nos sepulte
junto a nuestros sueños frustrados, así como les ha sucedido en
todo este casi medio siglo a tantos cubanos.

Si estoy equivocada, entonces: ¿Quién es nuestro líder?
¿Quién tiene la llave de nuestra libertad? ¿Quién posee la
verdad y la razón absoluta: Ud., yo, todos, ninguno? O sea, ¿que
ni Payá, ni pa'cá?...
Guardo mi acostumbrado silencio y otra vez escucho la respuesta
que emana de mi pecho, vuelvo mi rostro a Dios y mi corazón le
susurra:

Señor, en Ti confío, que se haga Tu voluntad.



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Dinorah Rivas,  actriz, compositora  y escritora cubana. Reside en
Tampa, Florida.



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