Imagen: Arturo Cuenca
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Las contadas imágenes de cuerpos borrosos en los lienzos de Cuenca son de una fragilidad perturbadora, apabulladas por la enormidad y preponderancia de lo fabricado que logra una representación desproporcionada y curiosamente autónoma. En la obra titulada Bulb-Tree (Snow-Blood Focus) ,en que se plasman imágenes por ambos lados de la tela, en uno de los lados, una mortecina luz destella de un bombillo solitario, que no alumbra nada a su alrededor, sino que queda rodeado de un amenazante relumbre rojizo.
Podría llegarse a la conclusión que Cuenca propone una resolución irónica y melancólica para el antiguo debate sobre el arte y la naturaleza. En la disputa sobre la fabricación de las imágenes artísticas parecería entonces, en definitiva, que el hacedor ha superado a la naturaleza.  Éste queda, no obstante, dentro de los confines demarcados por el mismo mundo artificial de su creación: lo fabricado delimita a quien lo ha fabricado. Tal es una interpretación plausible para el lacónico apocalipsis que se anuncia en Ship City , en donde el barco trasatlántico con el escudo de Pepsi zarpa en medio de la niebla rumbo a un destino desconocido enarbolando el lema "End".
Parecería entonces consecuente que sea neoyorquino el paisaje fragmentado de la urbe contemporánea que se impone en los espacios visuales de Cuenca, que vive en esa ciudad desde 1991, luego de una breve estancia en México después de haber salido de Cuba, y  para quien Nueva York viene a representar la ciudad de los exiliados provenientes de todas  partes del mundo. En efecto, desde un punto de vista que supera la anécdota personal, en las últimas exposiciones de Cuenca se registran los resultados de la desnaturalización que representa
Nueva York, ciudad paradigmática de una nueva configuración social contemporánea.
La ciudad, cuyas construcciones emblemáticas se desarticulan en sus lienzos, carece en su aislamiento de la continuidad de un discurso social, característica que destaca Sennet  cuando concluye en Nueva York su análisis histórico de la relación entre el cuerpo humano y  el espacio urbano. Para Sennet, el desarrollo del individualismo urbano moderno en esta ciudad ha llevado del discurso social hacia el mutismo de la mirada del otro, puesto que se prescinde del intercambio social que obstaculizaría la cómoda autonomía del movimiento individual (358). La ciudad, diseñada para el movimiento sin impedimentos del cuerpo, termina por encerrar al cuerpo en su aislamiento.
Cuenca registra además el carácter temporero de los edificios de Nueva York que, por lo general, fueron diseñados y construidos, según Sennet, para ser destruidos en cincuenta años. En Knowledge: Building Interior-Exterior , se muestra la fachada y la parte trasera de un edificio en el proceso de ser demolido. El edificio, icono de la ciudad, es a fin de cuentas perecedero, concepto consecuente con la técnica que se emplea al desenfocar los objetos, lo que crea una tonalidad que evaporiza en humo y niebla la solidez de lo construido.
Ya desde Cuba Cuenca elaboraba imágenes en las que los incidentes de la ciudad servían para llevar a cabo una indagación visual sobre la perspectiva. Si bien esta concentración parece en ocasiones estallar con fiereza ante ciertos motivos visuales, por lo general, su mirada meticulosa se concentra intencionada en los fragmentos simbólicos de la urbe.
Considerado uno de los artistas más destacados de la generación de los años ochenta en Cuba, Cuenca propuso en
Ciencia e Ideología (1987), la imagen quizás más emblemática de la empresa en que se desmontan las arengas y los mitos que construyó el estado cubano para el consumo interno y externo. En esa fotografía en blanco y negro, parte de la colección de arte cubano en el Museo de Arte Moderno de Fort Lauderdale, el objetivo de la cámara se dirige hacia la tramoya rústica de una enorme valla publicitaria en que se enaltece la figura de Ernesto Guevara. Según Cuenca, que manipuló la imagen para que se pudiera leer la consigna ("el revolucionario tiene que ser un trabajador infatigable"), la ubicuidad del texto venía a  evocar la omnisciencia del celo persecutorio de ese personaje.
Esa furia representativa que busca la ruptura de las ficciones políticas y sociales no lo abandona, pero su mirada se concentra cada vez más pausada en las construcciones aislantes de la ciudad post-industrial. New York City  estuvo dedicada a Umberto Peña, artista que para Cuenca representa la modernidad en las artes visuales de Cuba. Sin embargo, en las imágenes que ha ido elaborando, lejos de proporcionar una celebración triunfalista del desarrollo urbano, Cuenca representa la ambigüedad de su doble fachada, puesto que junto al prodigio de lo construido, se registra su desolación.
A pesar de la intención declarada de elogiar la ciudad abocada hacia el 'nuevo trabajo', en su obra se desarrolla una meditación mucho más matizada y melancólica ante los símbolos urbanos que condicionan la vida humana. Reveladora de esta actitud dubitativa, que en instancias roza con el nihilismo, la exposición de 2001 concluía con Newspaper: Building Focus, una tela, con imágenes por ambos lados, en que el rascacielos de Citibank en el condado de Queens en Nueva York se alza como una aguja dorada que se impone preponderante en el horizonte del espectador, en uno de los pocos uso del color que se utilizó en esa exposición. Al dorso de ésta, sin embargo, se enfoca en la última imagen que veía el espectador antes de salir, la cara que aparece en un periódico tirado en la acera al pie del gran edificio que ahora se desdibuja en un desenfoque fotográfico. La cara borrosa del periódico descartado es la del niño balsero Elián González, ofreciéndose así al espectador una doble propuesta sobre el esplendor de lo edificado y el abandono del cuerpo enmarcado y desechado. Lo político se engarza de tal modo con el tema principal de esa exposición, en cuyas obras se articula una reflexión sobre el artificio de la ciudad que encierra a los cuerpos en un mundo de su propia construcción.



Obra citada
Sennet, Richard. Flesh and Stone. The Body and the City in Western Civilization .
Faber & Faber: London,1996.



Diana Alvarez Amell,
Ensayista y profesora cubana, que enseña en Seton Hall, New Jersey.



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